Imagina suaves colinas decoradas por cipreses, pequeños pueblos antiguos con torres, catedrales, abadías, casas rurales, rodeados de largos viñedos y olivares. Todo eso y mucho más es la zona conocida como Val d’Orcia, que toma el nombre del río Orcia que atraviesa el valle. Por él pasa también la via Francigena, así que no es raro encontrar peregrinos que con su mochila realizan el camino ¿Te vienes a recorrer con nosotros este parque protegido, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2004?

No es la primera vez que venimos a disfrutar de los paisajes del Val d’Orcia. Ya te contamos nuestra ruta de otoño cuando aprovechamos de sus baños termales y conocimos su folklore, con la fiesta de la castaña de Campiglia d’Orcia. Y ahora te lo vamos a enseñar con los colores del verano, días largos y luminosos que hacen destacar aún más los pueblos encaramados y la belleza del paisaje.

¿Qué ver en la Val d’Orcia?

Quercia delle Checche

Es un ejemplar de roble de nada más y nada menos que 370 años. Su tronco mide 4.90 m, pero puedes intentar abrazarlo, ¡aunque sea a mitad! Creemos que este saludo a la naturaleza es un buen modo de iniciar nuestro recorrido.

Monticchiello

Todos los veranos, en julio, (excepto este año por los problemas que ha habido) los vecinos del pueblo participan en el “teatro popolare”, involucrándose como público y como actores. Sin duda en otra ocasión nos acercaremos a Montichiello para divertirnos con esta simpática tradición.

Capella della Madona di Vitaleta

Es uno de los lugares más fotografiados de toda la Val d’Orcia, y seguro que la habrás visto ya ¡en Instagram! Se encuentra en la cima de una colina y para alcanzarla hay que recorrer un corto camino, que permite apreciarla mejor. Le acompaña una leyenda, ya que dicen que fue construida donde la Virgen se apareció a una pastorcilla.

Cipreses de San Quirico

A los márgenes de la carretera encontrarás este grupo de cipreses plantados en círculo que parece que están esperando para abrazarte. Los cipreses son símbolos indiscutibles de la Toscana.

Abbazia di San Galgano

Esta imponente abadía llama la atención sobre todo por la falta de techo. Se trata de una construcción gótica mezclada con el románico. El clásico gótico italiano, menos vertical que el francés.

Muy cerca de la abbazia se encuentra el Eremo di San Galgano con la famosa “spada nella roccia” que recuerda a las películas del rey Arturo. Para llegar hay que recorrer por unos pocos minutos, un sendero que llega hasta la ermita.

Eremo Santa Lucia in Rosia

Otra ermita, pero esta vez más pequeña y completamente abandonada. Lo mejor el recorrido por el bosque para llegar, tras pasar el Ponte della Pia. Se encuentra en el pueblillo de Rosia, como indica el nombre.

Abbazia di Monte Oliveto Maggiore

Los orígenes de la abadía remontan a 1313. En el claustro grande hay frescos de Luca Signorelli y Antonio Bozzi que narran la historia de San Benedetto. Los monjes de la Abadía cantan a ciertas horas y es posible asistir a sus rezos.

Monte Amiata

Es de origen volcánica y mide 1738 m. Está situado entre la Maremma, la Val d’Orcia y la Val di Paglia. En invierno s epuede esquiar en sus pistas y en verano es un lugar estupendo para caminar en la montaña y refrescarse con los 16 grados que hacían.

San Casciano dei Bagni

Pertenece a la provincia de Siena y es conocido por sus aguas termales. Además es uno de los Borghi più blli di Italia (red de los pueblos más bonitos)

Pienza

¿Qué decir? es la “ciudad ideal”. Lee nuestro post. Lo mejor, ir a tomar el aperitivo, incluido un poco de queso “pecorino de Pienza” al atardecer en sus murallas, apreciando y gozando de unas vistas increíbles

San Gimignano

Llamada la Manhattan medieval por la cantidad de torres que tenía, 72 de las que quedan unas 15. Sentarse en lo alto de las escaleras de la Catedral y ver a la gente pasar, es un lujo. La Torre Rognosa de 52m era, por decreto municipal, la más alta, pero la Torre Grossa, junto al Ayuntamiento, la superó de 2 metros. Cada familia “importante” tenía la suya, para demostrar el bienestar de sus miembros

En los alredeores de Vivo d’Orcia encontramos la Contea del Vivo cuyo origen remonta al año 1000. Para llegar a ella hay que atravesar el “ponte dei innamorati” que está en la Abetina del Vivo con ejemplares de abetos blancos muy raros.

Saliendo del pueblo encontramos algunas indicciones para llegar al Eremuccio del Vivo, una pequeña ermita que presenta influjos del arte románico del área de Pisa y Lucca, mientras que el ábside tiene influencias lombardas. Está en medio de un bosque con áreas para picnic, pero notamos que faltaban más carteles para ayudar en el recorrido.

Buonconvento o Bonus Conventus, el “pueblo feliz”. Entramos por la puerta Senese y recorremos este cuidado pueblo rodeado de murallas, que forma parte de la red de los pueblos más bonitos de Italia.

Abbazia di Sant’Antimo

Nos despedimos del Val d’Orcia sentados bajos los olivos de la abadía. Tiene horarios limitados para entra, pero ya estar fuera viendo Castelnuovo dell’Abate enfrente y “escuchando el silencio” merece la pena.

Y a tí, ¿qué fue lo que más te gustó de la Toscana? ¿y del Val d’Orcia? ¿Tienes otro lugar para aconsejarnos? ¡Cuéntanos!