El otro día YVolé  nos propuso seguir con esta cadena y pensamos, ¡¡vaya con la preguntita!! 😉

Es como cuando haces una entrevista de trabajo y te dicen, «Dígame 3 cosas buenas y 3 malas de usted», y tú piensas, qué le digo yo ahora, ¿¡ que soy el profesional ideal que está buscando o confieso mis defectillos !?

La verdad es que con cada viaje vamos aprendiendo algún truco o a organizarnos mejor. Por ejemplo, antes llevábamos más ropa de lo necesario, o sacos de dormir demasiado gordos e inservibles en nuestra opinión, y ahora nuestra mochila lleva siempre menos cosas, y si falta algo lo buscaremos por el camino.

Así que allá vamos con las 9 cosas que no sabemos hacer cuando viajamos:

1- Llegar con más tiempo al aeropuerto. Llevamos una racha de carreras pre-avión que mamma mia! Salimos convencidos de que vamos con tiempo de sobra, pero después, ya sea por el tráfico, por despistes a la hora de buscar la terminal, por huelgas de transporte o porque es la hora punta, siempre nos pasa algo y tenemos que correr (pero solo una vez hemos perdido un avión!!).

hora-punta-metro

2- No sabemos comernos «bichitos», al menos conscientemente. Inconscientemente es otro tema. En algunos mercadillos de Asia los ves tan bien presentados, y tal vez estén crujientes y apetitosos, pero qué va, somos incapaces de probarlos.

bichitos

3- Como el baño de uno no hay ninguno. Y es que hay baños y baños, y aunque uno se adapta, claaaro, pues echa de menos su baño.

baños

4- Regatear. Hay que hacer un cursillo para aprender a hacerlo. Y es que uno empieza muy chulito, diciendo, «no, me voy, no me interesa» y después acaba cediendo, sabiendo que te están tomando el pelo, pero piensas, «sí, venga, no me voy a poner a regatear». Aunque en algunas partes, como en Marruecos, tuvimos que espabilarnos, ¡allí se regateaba hasta el billete del bus!

mercadillo

5- Tirar cualquier papelito o recuerdo: entradas, mapas, folletos… Claro, después llegamos a casa con una libreta que ha aumentado el doble de su espesor, pero ¿¡y la ilusión que hace volver a encontrarte todas esas cosillas!?

6- De momento tirarnos en tirolina, o de un parapente o de un paracaídas. Para mí será algo imposible, ¡no, no!  pero a Daniele le está picando el gusanillo. Así que para la foto habrá que esperar 🙂

7- Llevar los viajes cerrados hasta el mínimo detalle. No podemos y no sabemos. Buscamos el billete de ida y vuelta, el primer hotel y etapas del recorrido más o menos estudiadas, pero cómo llegar, dónde dormir, dónde comer, lo vamos decidiendo por el camino. Creemos que hay que dejar tiempo para las sorpresas, para perderse, para callejear.

perderse

8- No podemos parar de sacar fotos. A uno parece que le viene «un tic en el dedo» y no paramos. Algunas son buenas, otras malas, pero nos encanta después volver a verlas y recordar los viajes. Lo que es seguro es que siempre las hacemos con respeto, no sabemos echarnos encima de la gente para sacarles una foto.

foto-foto

9- ¡No sabemos dejar de pensar ya al siguiente destino! Cuando estamos de viaje, estamos tan entusiasmados que no paramos de darle vueltas a la cabeza sobre cuál será el próximo destino. Tal vez sería mejor esperar a volver, pero ¡no lo podemos evitar!

aviones

Y ahora nos toca nominar a nosotros, «perdón, perdón, perdón» 🙂

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Sin rumbo