Tuscania es un pueblo medieval que se encuentra a pocos kilómetros de Viterbo, en el Lacio (Lazio en italiano). Se sitúa en la llamada Tuscia, tierra de los etruscos, población anterior a los romanos. Interesados por una de las peculiaridades de esta zona, ser una de los lugares de Italia donde más se cultiva la lavanda y que tiene largos campos que se tiñen de violeta cuando llega el verano, decidimos dar un salto por allí para disfrutar del espectáculo.

Al llegar, aparcamos cerca de Porta Poggio, puerta de acceso a Tuscania. Recorriendo via Roma, hasta la piazza Domenico Bastianini, donde vimos la bonita Fontana Grande. Las calles adoquinadas, la luz, la arquitectura del pueblo crean una atmósfera sugestiva.

Seguimos nuestro paseo y llegamos al Parco di Torre di Lavello, cuya torre está justo en la entrada.

Las vistas que se aprecian desde el mirador son estupendas, con el valle a nuestros pies y dos de las principales iglesias de la zona ante nosotros, la Chiesa di San Pietro y la Chiesa di Santa Maria Maggiore.

De la Chiesa di San Pietro, construida entorno al SXI, destacan sus torres, restos de un sistema defensivo hoy desaparecido. La Chiesa di Santa Maria Maggiore fue consagrada en 1206, pero aparece mencionada en documentos anteriores.

Salimos del parque y proseguimos por via della Lupa, llegando a la Fontana delle Sette Cannelle o Fontana del Butinale.

Esta fuente remonta a época etrusca- romana aunque posteriormente se realizaron diversas renovaciones, añadiendo escudos de las familias que se ocupaban del mantenimiento. En la misma plaza de la fuente es visible el Antiguo lavadero público. Es fácil imaginar el movimiento que había en esta zona del pueblo.

Si se prosigue por el Largo delle Sette Cannelle se llega a otro mirador, esta vez el panorama nos ofrece una imagen de Tuscania desde la parte inferior. Estamos en la Piazza F. Basile, donde está situado el Ayuntamiento, el Teatro municipal y la Chiesa di San Lorenzo.

En la plaza hay expuestos en diferentes edificios o incluso en el muro de la terraza, restos encontrados en las necrópolis etruscas que son numerosas y están diseminadas por todo el territorio.

Después de esta vuelta por Tuscania nos dedicamos a buscar los campos de lavanda, objetivo del viaje. Nos dirigimos hacia la Abbazia di San Giusto, que está a 4 km y poco de Tuscania.
La Abadía de San Giusto, fundada en 1146, que asoma al valle del río Marta, ya en sí es un verdadero monumento histórico. En 1990 un ingeniero italiano compró lo que por aquel entonces eran solamente las ruinas del monasterio, ya que había sufrido el completo abandono. Hoy la Abadía de San Giusto se presenta como una hacienda ecológica, dedicada a la producción de aceites y que se ofrece como escenario de celebraciones privadas.

En sus alrededores esperábamos encontrar los hermosos campos de lavanda que tanto deseábamos ver, pero no fue así. Seguramente este año por los problemas que hemos pasado, no se ha podido cultivar como de costumbre. No perdiendo la esperanza fuimos hasta Arlena di Castro, siempre en zona, donde en una tienda del centro de Tuscania nos habían avisado que se realizaban trekking o visitas a los campos, con reserva previa. Pero tampoco vimos campos violetas, sino pocos arbustos sequitos.

Tendremos que seguir nuestra búsqueda de campos de lavanda por Italia o esperar para ir algún día, quién sabe, a la Provence o a Brihuega.