Visitar Nueva Caledonia significaba cumplir un sueño. Durante mis años universitarios, estudié como Erasmus en Estrasburgo y allí muchos de mis amigos eran de esta isla. Siempre la tuve en mi imaginario como un lugar lleno de sol y rincones exhuberantes. Hoy teníamos la suerte de poder disfrutar de su capital, Nouméa y queríamos aprovechar muy bien nuestro día.

Para empezar con energía desayunamos en la Pastelería L’Hacienda, en una de las esquinas de la Place des Cocotiers, un rico “pain au chocolat” y un “cafè au lait”. Era temprano y la ciudad despertaba lentamente. Antes habíamos visto Nouméa desde arriba, desde nuestra habitación del Auberge de jeunesse, situado en lo alto de una colina, justo detrás de la Cathédral de Saint-Joseph, uno de los monumentos históricos de la isla.

Pero ahora estábamos en el “Centre ville”. En la plaza había un borboteo de gente. Estaban preparando todo lo necesario para realizar una fiesta. Era un Festival de las islas de Loyauté (Ouvéa y sus vecinas Maré, Tiga y Lifou). Hubo venta de frutas y productos locales, degustación de platos típicos, música y bailes. Mucho color y animación, muy buen ambiente. ¡¡Y hasta me entrevistaron para una radio local!!

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Después nos perdimos por las calles cercanas a la plaza. Intentamos buscar “guantes” pensando en Nueva Zelanda, pero tras varios intentos fallidos nos dimos cuenta que allí sería imposible encontrarlos, y era lo normal, con el calorcito que hacía. Lo que si encontramos fue un enchufe nuevo para la máquina de fotos pequeña, Estábamos en el barrio asiático.

Tras comer undeliciosa “pita fafel” en el bar “Orit’s & Falafel” en otra de las esquinas de la Place des Cocotiers, nos encaminamos hacia la parada del bus nº40 que nos llevaría al Centro cultural Jean-Marie Tjibaou, que promueve la cultura KanaK, los habitantes de estas islas.

El edificio fue obra del famoso arquiecto italiano Renzo Piano, conocido entre otras cosas por haber formado parte del equipo de arquitectos del Centre Georges Pompidou en París. Sus formas recuerdan a las casas tradicionales.

Dentro encontramos exposiciones de arte contemporáneo, de arte tradicional, 3 casas típicas y sus adornos, una ludoteca, sala vídeos que muestran cómo se construyen las casas y cómo se construyó el museo, una mediateca, una cafetería y sobre todo, un gran jardín exterior.

Al fondo, el mar, esta vez con la marea muy baja que dejaba ver la arena de la playa.

 

Al volver hacia el centro pasamos nuevamente por el pequeño Aeropuerto Magenta y por el Parque Forestier Michel Corbasson al fondo. También vimos muchos colegios. Y lo mejor, el paisaje, siempre el mar y varios islotes verdes rodeados de un bonito azul turquesa.

Como ya hemos dicho otras veces, coleccionamos Principitos en la lengua de cada lugar que visitamos, así que fuimos a la “caza del tesoro” por la ciudad. La señora de la mediateca nos había dicho que existía una versión en Kanak realizada al norte de la isla, pero que era muy difícil de encontrar. Así que nos dorogimos al Punto Info que está en la Place des Cocotiers, pero estaba cerrado. Preguntando en una cafetería nos mandaro al Fnac pero no lo tenían y de allí nos mandaron a la Librairie CalédoLivres pero no conocían esa versión. Para no irnos con las manos vacías, encontramos al nuevo miembro de nuestra colección “El Principito” en Tahitiano.

Como ya era un poco tarde no visitamos el Quartier Latin. Fuimos a un supermercado que estaba frente al puerto para comprar la cena y preparar algo para el vuelo de mañana. ¡¡Qué precios locos!! Al final lo más barato fueron unos 400gr de pez aguja 700FF que con el arroz que teníamos nos arreglaría la cena. Del fiambre para los bocatas el más barato era el “jamón serrano español”, otros fiambres tenían precios imposibles y además lo vendían en paquetes de 2,4 o 6 lonchas.

Poquito a poco subimos las largas escaleras hasta el Auberge y preparamos todo para el día siguiente. Nuestro avión salía a las 8.45 pero la compañía de autobuses hacia el aeropuerto Tontouta, Arc en ciel es quien decide el horario de recogida de los clientes, acercándose más o menos a la que tu les has pedido. En nuestro caso nos dijeron a las 4.50, así que pronto fuimos a descansar. Mañana nos esperaba Tanna, una de las islas Vanuatu.