Mientras recorríamos el noreste de Italia, no podíamos saltarnos la ciudad de Ferrara, conocida como la ciudad de las bicicletas o la ciudad en donde vivió la poderosa familia d’Este.

Nosotros llegamos en coche, pero también hay conexión en tren desde diferentes ciudades, o incluso, puedes aterrizar en el aeropuerto de Boloña que está a poco más de 50 km de distancia de Ferrara.

El lugar ideal para iniciar la visita de Ferrara puede ser el Castillo Estense que es, sin duda, el símbolo de la ciudad. Se encuentra en pleno centro y es uno de los ejemplos de castillo con foso, puentes levadizos e incluso agua que aún podemos ver en Italia. A los más pequeños les encantará. Tiene 4 anchas torres en sus lados y se puede visitar, la entrada cuesta 6 euros.

Muy cerca del castillo se encuentra la Catedral o el Duomo dedicado a San Giorgio. Su construcción empezó en el SXII pero ha sido modificada durante los siglos, así que conserva restos de todas las épocas históricas que atravesó la ciudad. Nosotros encontramos la fachada en obras pero pudimos admirar su interior.

La “Plaza Municipal” y la “Escalera de honor” (Scalone d’onore)

Si te colocas delante de la Catedral, justo enfrente verás un arco. Si lo atraviesas, llegarás a una hermosa plaza donde se encuentra el Ayuntamiento, que antiguamente era la residencia de la familia d’Este hasta que se construyó el castillo. Y allí resalta la Escalera de Honor en uno de los ángulos que permitía el acceso a los salones más importantes del edificio.

Las calles mediavales del centro de la ciudad como la bonita Via delle Volte, con sus arcos y pasadizos altos, entre las casas. Es curioso observar como ha cambiado la ciudad, como desde aquí fue creciendo. Es divertido recorrer estos callejones y sacar fotos.

Corso Ercole I d’Este. Tienes que volver de nuevo a la parte trasera del Castillo y seguir todo recto hasta llegar a este Corso, que es una calle peatonal con hermosas casas de fachadas decoradas. Fue justamente Ercole d’Este quien quiso ampliar la ciudad siguiendo unos principìos racionales, y así Ferrara podemos decir que se convirtió en la primera ciudad europea moderna. Esta calle es considerada una de las más bonitas de Europa, así que, ¿cómo te la vas a perder?. En esta calle se encuentra el curioso Palazzo dei Diamanti ya que está recubierto con 8500 trozos de mármol que tienen forma de punta de diamante, de ahí su nombre.

Y por último te proponemos que te acerques hasta el  Parque Natural del Delta del Po, un lugar que descubrimos por casualidad y que sin duda nos atrapó. En este post te contamos más detalles sobre esta visita.

¿Y para reponer fuerzas? Prueba il “pasticcio ferrarese“, un pastel que está hecho con macarrones, salsa de tomate y carne picada, champiñones, bechamel, trufas y nuez moscada, que viene cocinado en un recipiente especial de cobre. ¡Está riquísimo!

Prueba también los “cappellacci di zucca” una pasta rellena con calabaza y queso parmigiano.

Después tendrás que volver a dar el paseo completo de la ciudad o sino, tomarte un zumo de frutas ligero en los bares del centro, ¡para disimular!